La piel y el invierno: cómo cuidarla
Salud

La piel y el invierno: cómo cuidarla

Los cambios de temperatura pueden secar la piel y así provocar enrojecimiento, sequedad e irritación. Solemos ocuparnos de nuestra piel durante el verano, la protegemos del sol y la hidratamos, pero el frío también exige cuidados especiales. Especialmente, por los cambios bruscos de temperatura, como pasar de la calle a la calefacción de los hogares o las duchas con agua muy caliente. En este punto, desde la Asociación Argentina de Dermatología (AAD) recomiendan realizar baños cortos y utilizar agua tibia en vez de caliente, para permitir que la grasa protectora permanezca en la piel.

Por eso, cuando la piel pierde agua por el clima, es importante devolvérsela rehidratando de distintas maneras. Cuando baja la humedad, la piel se seca y su sensibilidad se extrema. ¿Cómo nos damos cuenta si nuestra piel está deshidratada? Pica, tira, está más seca, pierde brillo, está más áspera y descamada.

¿Cómo la podemos hidratar?

1. Tomá mucha agua

Aunque parezca obvio, no siempre lo hacemos lo suficiente (entre 8-10 vasos de agua segura a diario). Si te aburre el agua, podés probar haciendo algunas saborizadas. ¡Tratá de no tomarla muy fría!

2. Comé frutas y verduras frescas

El verano ayuda mucho más a consumir estos alimentos, por eso, tenemos que hacer un especial esfuerzo y atención para hacerlo aunque haga frío. Una ensalada de entrada con verduras crudas de estación como espinaca, hinojo, nabo, radicheta, remolacha, repollo, zanahoria. También no dejar de consumir frutas (en el desayuno, merienda o como snack saludable) de esta época: banana, mandarina, pera, naranja, palta, pomelo

3. Usá cremas hidratantes

Hidratá tu piel con una crema hidratante. Cuidá especialmente, las partes que están expuestas, como la cara, el cuello y la manos. Si bien pueden aplicarse en cualquier momento del día, la AAD explica que el ideal es hacerlo después de la ducha, con la piel ligeramente húmeda y luego, dejar absorber de 3 a 5 minutos antes de vestirnos.

Si tenés dudas o consultas sobre tu piel, no dejes de consultar a un especialista. Realizá controles médicos con tu Dermatólogo periódicamente para hacer un tratamiento adecuado.