¿Cuánto ayuda el bienestar emocional a nuestra salud física?


Es innegable esta conexión: la salud emocional es un pilar clave de nuestra salud física. Seguramente, habrá personas en las que no impacte tan directamente, pero si hay enfermedad, o se la quiere evitar, repasar el estado emocional puede ser un gran indicador de sanación o prevención.

 

En el libro La enfermedad como camino: un método para el descubrimiento profundo de las enfermedades, los autores Thorwald Dethlefsen y Dahlke Rudiger explican que lo que llamamos enfermedades son en realidad, síntomas de una única enfermedad: el “mal estar” del individuo. Para los autores, todos los síntomas tienen un único sentido: nos transmiten mensajes del ámbito espiritual, y según cómo los interpretemos dependerá nuestra capacidad de curarnos.

Sin debatir si esta postura es extrema o no, lo cierto es que cada vez más médicos “tradicionales” consideran el aspecto emocional para la lectura de ciertas enfermedades (sobre todo cuando no hay un motivo aparente o manifiesto del malestar). O también, se utilizan para alertar, desde lo preventivo. El estrés, angustia, ansiedad, insomnio, suelen deprimir el sistema inmunológico y hacernos permeables a ciertas enfermedades y en el caso del primero, también es un gran causante de problemas cardíacos.

Cada ser es único y en ese sentido se debe analizar. Por eso, más allá de los tratamientos y recomendaciones de los especialistas, es importante atender estos estados y así como cuando comemos bien, hacemos actividad física y nos abrigamos para no enfermar, debemos cuidarnos emocionalmente. ¿Cómo? Identificando lo que nos pasa y expresándolo de alguna forma (verbalizándolo, haciendo una terapia o mediante alguna actividad artística, por ejemplo), meditando o realizando una práctica como el yoga, protegiéndonos de situaciones de estrés (las evitables, por supuesto) y utilizando las emociones positivas como preventivas y curativas (destacar lo afirmativo, sentir alegría y expresarla, reír, no utilizar palabras negativas, planificar a consciencia situaciones placenteras, etc.).

Finalmente, entendiéndonos como una unidad, y por lo tanto, a nuestra salud como “un completo estado de bienestar físico, mental y social y no meramente la ausencia de enfermedad o incapacidad” (OMS).