Marilen Stengel: La mujer puede armonizar trabajo y familia si tiene una pareja coequiper


 Marilen Stengel es escritora, Consultora y Facilitadora Grupal especializada en Desarrollo de Talentos. Desde hace más de diez años coordina cursos y talleres para mujeres, “entrenando el talento femenino”. Sus últimos libros son: "De la Cocina a la Oficina. Qué ganan y que pierden las mujeres que trabajan" y "Ahora Yo. Ser mujer, tener 40 y elegir tu vida". También, se la puede leer en su blog http://lamujerpresente.blogspot.com.ar/

 

- ¿Identificás una situación o un evento en tu vida que haya marcado el rumbo de tu especialización?

- El momento en el que me di cuenta que las mujeres “podíamos menos” fue cuando tenía 9 años. Yo vivía en Acassuso. Le dije a mi papá que quería ir al cine y me dijo que podía hacerlo si iba con mi hermano. Y miro a mi derecha y veo a mi hermano, ¡con diez años y medio! Me dio mucha bronca. Él tenía un año y medio más que yo y solamente por ir con él me dejaban. Noté que algo raro pasaba, que era una situación extraña. No me cerraba en absoluto.

 

- Y con el pasar de los años te formaste, entre otras cosas, como entrenadora de talentos, ¿qué significa eso concretamente?

- El talento es nato o consecuencia de mucho trabajo. Por eso me gusta mucho el concepto de entrenar, porque me parece que una persona que tiene un interés, tiene una voluntad y con esa voluntad viene la motivación. Y gente que en principio no parecía muy dotada para algo ha terminado siendo sobresaliente por el empeño y el trabajo que ha puesto. Para mí, el talento nato está muy sobrevaluado. Yo encuentro que la gente que se destaca es gente que ha comprendido que hay mucho trabajo por hacer y se ha empeñado para eso. Entre los escritores decimos que la receta es una hora de inspiración y diez de trabajo en el teclado.

 

- Habiendo trabajado con tantas mujeres, ¿cuál es el freno o el “autoboicot” más común que ves ante la posibilidad del éxito personal?

- Hay un estereotipo de género que opera muy fuertemente en nuestra sociedad e incluso en gente joven; estereotipos que establecen “qué puede o qué no puede” hacer una mujer. Lo que es interesante es que estos estereotipos operan por igual tanto en hombres como en mujeres. Yo estoy trabajando específicamente en organizaciones, en programas de talento femenino y es muy interesante ver que esto está totalmente naturalizado; como dice Marshall McLuhan somos como peces que no reflexionan en el agua donde nadan. Afortunadamente, hay muchas personas, hombres y mujeres, que trabajan para que esto cambie.

 

- Hay mucha exigencia con la mujer y los roles que debe cumplir (exitosamente). Especialmente, para la mujer que trabaja y también es madre. ¿Cuál es el mejor consejo que se le puede dar en este caso?

- Creo que el gran desafío para que las mujeres seamos realmente sustentables por un lado y tengamos vidas armónicas y ricas por otro, y a la vez todo junto, es encontrar parejas que quieran ser realmente parejas, que quieran ser coequipers. Porque el problema que tienen las mujeres que trabajan fuera de su casa, es que cuando estalla un caño o el chico tiene fiebre, la llaman a ella. La realidad va a haber cambiado cuando llamen al papá. Porque eso también modifica cómo considera el empresariado a las mujeres en el mundo, que la sigue viendo como un costo. Si los varones fueran realmente coequipers y no “ayudantes” de sus mujeres, las empresas nos dejarían de ver como costos y nos valorarían como talentos, como miran a los hombres. Las mujeres tenemos este problema y este desafío. Las mujeres que tienen vidas ricas y armónicas (que tienen un trabajo que les gusta y tienen hijos) tienen varones muy inteligentes y coequipers.

 

- Te gusta leer y el trekking... ¿Cómo nutrís tu vida fuera de tu profesión?

- También soy una escultora amateur, ahora incursionando en cemento y trabajando en grandes tamaños. Me gusta muchísimo. También me nutro de la naturaleza, el mundo es bellísimo y solamente hay que detenerse a mirar.